HASTA 30% DE DESCUENTO EN PRODUCTOS SELECCIONADOS

ENVÍOS RÁPIDOS EN LIMA Y PROVINCIAS

ACEPTAMOS TODOS LOS MEDIOS DE PAGO

Cómo evitar las lesiones más comunes al empezar en el yoga

Cómo evitar las lesiones más comunes al empezar en el yoga

Equipo PROIRON |

Nuevo mes, nuevas metas, nuevos retos…ahora si empezaste el yoga ya estás buscando esa calma, respiración y una sensación general de bienestar. Y sí, eso llega. Pero antes suele llegar otra cosa que nadie menciona en las primeras clases: te duele la muñeca en la plancha, te tira la parte de atrás de la pierna en cada flexión hacia adelante, y al día siguiente amaneces con el cuello rígido sin saber exactamente qué hiciste mal.

Es completamente normal. El yoga lleva al cuerpo a posiciones que la vida diaria nunca le pide, y un cuerpo que pasó años sentado en una oficina va a protestar las primeras semanas. Lo importante es saber distinguir qué molestias son parte del proceso de adaptación y cuáles son señales de que algo se está haciendo mal.

Vamos zona por zona.

Muñecas: la queja número uno de todo principiante

Es la molestia más frecuente, sin competencia. Posturas como la plancha, el perro boca abajo cargan una cantidad de peso sobre la muñeca que esa articulación simplemente no está acostumbrada a sostener. El dolor suele aparecer en la base de la palma y a veces se irradia hacia el antebrazo.

Qué lo causa casi siempre:

  • El peso se concentra en la base de la palma en lugar de distribuirse por toda la mano.
  • Los dedos están juntos y flojos, sin presionar el piso de forma activa.
  • El hombro se desploma hacia abajo, dejando que la muñeca absorba toda la carga.

La corrección es simple: abre bien los dedos, presiona activamente con la base de los dedos índice y pulgar, y empuja el piso lejos de ti con los brazos para que el hombro también trabaje. Si aun así duele, hacer la postura sobre los antebrazos o con los puños cerrados reduce el ángulo de la muñeca considerablemente.

Zona lumbar: el dolor que suele venir de la cadera

El dolor en la espalda baja durante flexiones hacia adelante o en posturas de torsión es muy común, y casi nunca se origina realmente en la espalda. Suele ser consecuencia de isquiotibiales muy rígidos: si la parte posterior del muslo no cede, la pelvis no puede rotar, y entonces la columna lumbar termina redondeando para compensar.

La solución no es forzar más la flexión, es exactamente lo contrario: dobla ligeramente las rodillas en cualquier flexión hacia adelante. Eso libera a los isquiotibiales de la ecuación y permite que la pelvis rote correctamente, quitando la carga de la espalda baja. Perder un poco de "profundidad estética" en la postura a cambio de proteger la columna es siempre el mejor trato.

Cuello: la tensión que se acumula sin que la notes

Muchos principiantes llegan al yoga con tensión cervical acumulada de años frente a una pantalla, y ciertas posturas la exponen de inmediato. El error más común es sostener el cuello en tensión activa durante posturas donde debería estar relajado, como en la postura del niño o en el perro boca abajo, donde la cabeza debería colgar naturalmente entre los brazos, no sostenerse rígida.

En posturas invertidas o de apoyo sobre los hombros, el cuello merece particular precaución: si sientes presión directa sobre las vértebras cervicales, esa postura no es para ti todavía, sin importar cuánto la haga el resto de la clase.

Isquiotibiales: ese tirón en la parte de atrás del muslo

Casi todos los principiantes sienten un estiramiento intenso en la parte posterior del muslo. Hasta cierto punto es normal y deseable, es exactamente el músculo que el yoga está trabajando. El problema empieza cuando ese estiramiento se convierte en un tirón agudo cerca del isquion, en la parte alta del muslo justo debajo del glúteo. Esa sensación puntual y aguda suele indicar que se está forzando el tendón, no estirando el músculo, y es el camino hacia una tendinopatía que puede tardar meses en resolverse.

La regla práctica: un estiramiento general, extendido y tolerable está bien. Un dolor puntual, agudo y localizado es señal de salir de la postura de inmediato.

Rodillas: cuidado especial en posturas sentadas

Posturas como la del loto, medio loto o el guerrero exigen rotación de cadera, y cuando la cadera no tiene ese rango de movimiento, la rodilla termina absorbiendo la rotación que la cadera no pudo hacer. Ese es el mecanismo detrás de la mayoría de lesiones de rodilla en yoga, y es completamente evitable.

Dos ajustes que resuelven casi todo:

  • En posturas sentadas, eleva las caderas sentándose sobre un bloque o una manta doblada, lo que reduce inmediatamente la tensión sobre la rodilla.

  • En el guerrero y posturas de pie, asegúrate de que la rodilla apunte en la misma dirección que el pie, nunca colapsada hacia adentro.

Un bloque de yoga es probablemente la herramienta que más lesiones previene en un principiante: no es una ayuda para quien "no puede", es un ajuste que permite hacer la postura con la alineación correcta en lugar de forzar el cuerpo a una forma que todavía no tiene.

Cómo distinguir la molestia normal del dolor que sí importa

  • Normal: estiramiento amplio y difuso, sensación de calor en el músculo, agujetas al día siguiente que mejoran al moverte.
  • Señal de alerta: dolor agudo y puntual, dolor articular en lugar de muscular, hormigueo o adormecimiento, molestia que empeora con cada sesión en lugar de mejorar.

Si una molestia lleva más de una semana sin mejorar, o si aparece siempre en la misma postura por más que corrijas la técnica, vale la pena revisar con un profesional antes de seguir acumulando repeticiones sobre una zona que ya está avisando.

Lo que más previene lesiones no es el estiramiento, es la paciencia
La mayoría de los dolores de un principiante en yoga vienen de querer llegar a la versión "completa" de la postura antes de que el cuerpo tenga el rango de movimiento para hacerla. El yoga no premia la profundidad, premia la alineación. Una postura hecha a la mitad con la columna en posición correcta vale infinitamente más que una postura profunda con la espalda redondeada y la rodilla colapsada.

El equipo que hace la diferencia para tus clases
Buena parte de estas molestias se reducen con dos elementos básicos. Un mat de yoga con una buena textura te protege las rodillas, codos y muñecas del contacto directo con el piso duro, y evita que las manos resbalen en posturas donde el deslizamiento es justamente lo que fuerza la articulación. Y un cinturón o correa de yoga te permite alcanzar posturas de estiramiento sin forzar la columna ni los isquiotibiales, dándote el rango que todavía no tienes sin que el cuerpo tenga que compensar por otro lado.

Escribir un comentario

Tenga en cuenta que los comentarios se tienen que aprobar antes de que se publiquen.