HASTA 30% DE DESCUENTO EN PRODUCTOS SELECCIONADOS

ENVÍOS RÁPIDOS EN LIMA Y PROVINCIAS

ACEPTAMOS TODOS LOS MEDIOS DE PAGO

Hidratación y electrolitos al entrenar: cuánto tomar, cuándo y qué reponer

Hidratación y electrolitos al entrenar: cuánto tomar, cuándo y qué reponer

Equipo PROIRON |

La hidratación es uno de los factores que más influyen en tu rendimiento y, al mismo tiempo, uno de los más descuidados. No se trata solo de tomar agua cuando tienes sed: para entrenar bien necesitas llegar hidratado, reponer líquidos durante el esfuerzo y recuperar lo que perdiste al terminar. En esta guía te explicamos cuánto tomar en cada momento, cuándo entran en juego los electrolitos y qué señales te avisan que algo anda mal.

Por qué la hidratación afecta tu rendimiento

Tu cuerpo es mayormente agua, y esa agua participa en casi todo lo que ocurre cuando entrenas: transporta nutrientes, regula tu temperatura a través del sudor y permite que tus músculos se contraigan de forma eficiente. Cuando pierdes apenas un 2 % de tu peso corporal en líquidos, tu fuerza, tu resistencia y tu concentración empiezan a caer. Por eso, mantenerte hidratado no es un detalle: es parte del entrenamiento.

Cuánta agua tomar antes, durante y después

No existe un número mágico igual para todos, pero sí una guía general que puedes ajustar a tu cuerpo y al clima:

  • Antes de entrenar: toma entre 400 y 600 ml de agua en las dos horas previas. Así llegas con reservas y no arrancas ya en déficit.
  • Durante el entrenamiento: bebe pequeños sorbos cada 15 o 20 minutos. En sesiones de una hora, unos 150 a 250 ml por intervalo suelen ser suficientes.
  • Después de entrenar: repón lo perdido tomando agua de forma gradual en las horas siguientes. Un buen truco es pesarte antes y después: cada medio kilo perdido equivale, aproximadamente, a medio litro de líquido a reponer.

¿Cuándo necesitas electrolitos y cuándo no?

Los electrolitos (sodio, potasio, magnesio y otros minerales) se pierden con el sudor y son clave para que tus músculos funcionen y para retener el agua que tomas. La pregunta no es si son importantes, sino cuándo necesitas reponerlos activamente.

Para sesiones cortas o moderadas de menos de una hora, el agua sola suele bastar, sobre todo si comes de forma equilibrada. Los electrolitos ganan protagonismo cuando entrenas más de 60 a 90 minutos, cuando sudas mucho por calor o alta intensidad, o cuando notas que el sudor te deja marcas blancas de sal en la piel o la ropa. En esos casos, una bebida con electrolitos o el agregado de sales ayuda a evitar calambres y esa sensación de fatiga que no se va solo con descanso.

Señales de que estás mal hidratado

Presta atención a tu cuerpo. Sed intensa, orina de color oscuro, dolor de cabeza, mareos, calambres o una fatiga que aparece antes de lo normal son avisos frecuentes de deshidratación. La sed, de hecho, aparece cuando ya empezaste a deshidratarte, así que no esperes a tenerla para tomar agua: adelántate.

Cómo llevar el control en cada sesión

La forma más simple de no descuidar la hidratación es tener siempre el agua a la vista y a mano. Un Tomatodo Libre de BPA de 1 Litro te permite medir exactamente cuánto tomas a lo largo del día y llevarlo contigo al gimnasio, al parque o a la oficina, sin preocuparte por materiales tóxicos.

Y si entrenas en clima caluroso o en sesiones intensas donde el calor te juega en contra, una Toalla Fría Deportiva Refrescante te ayuda a bajar la temperatura corporal en los descansos, lo que reduce la sudoración excesiva y hace más llevadero cada bloque de trabajo.

Hidratarte bien es sencillo si lo planificas: llega con reservas, toma pequeños sorbos durante el esfuerzo, repón al terminar y suma electrolitos cuando la sesión es larga o el sudor abundante. Convertir esto en un hábito es una de las mejores inversiones que puedes hacer en tu rendimiento, sin importar el deporte que practiques.

Escribir un comentario

Tenga en cuenta que los comentarios se tienen que aprobar antes de que se publiquen.